Fragmentos: Un Árbol crece en Brooklyn

octubre 01, 2011 .

Cuando sea mayor y me entere de que estoy embarazada, me acordaré de caminar despacio y con orgullo, a pesar de que no soy judía.

-Pero, madre, sé que no existen los fantasmas ni las hadas. Enseñaría a mi hija mentiras, cosas descabelladas.
Mary replicó serenamente:
-Tú no sabes si no hay fantasmas en la tierra, como tampoco sabes si en el cielo hay ángeles.
-Yo sé que Santa Claus no existe.
-Con todo, tienes que hacer que tu hija crea que esas cosas son reales.
-¿Por qué, si no creo en ellas?
-Porque -explicó Mary Rommely con sencillez- la niña tiene que poseer algo muy valioso que se llama imaginación. Necesita crearse un mundo de fantasía todo suyo. Debe empezar por creer en las cosas que no son de este mundo; luego, cuando el mundo se haga demasiado duro para soportarlo, podrá refugiarse en su imaginación. Yo misma, aun a esta altura de la vida, tengo necesidad de recordar la vida de los santos, y los grandes milagros que han acaecido en la tierra. Gracias a estos pensamientos puedo tolerar lo que me toca vivir.
-Cuando la chica sea mayor y vea las cosas tal y como son, sabrá que le he mentido y sufrirá un desengaño.
-A eso se le llama descubrir la verdad -dijo sentenciosamente la madre-. Es una gran cosa descubrir la verdad por uno mismo. Creer en algo con toda el alma y después dejar de hacerlo es saludable. Alimenta las emociones y las fortalece. Cuando sea una mujer y la vida y las personas la desilusionen, ya estará acostumbrada a los desengaños y el golpe será menos duro. Al enseñar a tu hija no olvides que sufrir también es útil. Enriquece el carácter.

Una persona que supera su ambiente por la cuesta del esfuerzo y el dolor puede tomar dos caminos: olvidar su pasado, o recordarlo siempre y conservar en el alma comprensión y compasión por aquellos que dejó atrás en su doloroso ascenso.

-Tenías tus vales y quisiste hacerte la lista y obtener lo que no te correspondía. Los que juegan piensan únicamente en ganar. Nunca piensan que pueden perder. Ten en cuenta esto: alguien tiene que perder y ese alguien tanto puedes ser tú como el otro. Si aprovechas la lección, el aprendizaje te habrá costado barato.

Un Árbol crece en Brooklyn
Betty Smith.

5 huellas :

Xula dejó su huella...

Muy buenas la frases. Segun lei la primera dije: esto me suena! Y claro, es que acabo casi de leerlo. Besos!

Jesús dejó su huella...

Independientemente de lo que cada uno piense sobre esta novela, no se puede dudar que nos ha regalado párrafos maravillosos. Tengo pensado crear más adelante en el blog una sección de fragmentos, y es muy probable que cuando lo haga, inaugure esta parte con mis notas sobre "Un árbol crece en Brooklyn".

¡Besos!

Soycazadoradesombrasylibros dejó su huella...

la segunda huella a mi me ha encantado y es fantastica, justamente me pasa a mi ahora¡¡besos

Kika283 dejó su huella...

La verdad es que si había mucha sabiduría en sus paginas, en especial por parte de la abuela Mary. Otro de los fragmentos que me gustaron mucho (aunque no lo puse) fue cuando Francie descubre que sabe leer, fue maravilloso.

Mundo Paralelo dejó su huella...

Que frases tan bonitas, no conozco la novela!

Un saludo

Aramat

http://el-mundo-paralelo.blogspot.com/

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