Fragmentos: Paciente Cero

junio 17, 2011 .

- Y aun así sus comandantes y, sobre todo, su sargento de instrucción escribieron maravillas sobre usted. ¿Por qué?.
- Quizá porque la chupo muy bien.
- No -dijo-, no es por eso. Coja una galleta. -Empujo la bandeja hacia mí-. También hay varias notas en su expediente que sugieren que usted es un listillo de primera.
- ¿De verdad? ¿Quiere decir que superé las ligas menores?
- Y al parecer se cree gracioso.
- ¿Quiere decir que no lo soy?.

Podía sentir como regresaban los temblores, así que me lavé la cara, me enjuagué la boca con agua del grifo, adopté mi mejor expresión de "Yo no acabo de matar a un zombi" y me fui con el café.

- ¿Con quién tengo que decidirlo?
Él sacudió la cabeza.
- En el DCM no hay formalismos, capitán. Es su equipo, su decisión.
¡Dios Mio!, pensé. Nada de presión. Le dije:
- Escuche, Church, ya que me ha arrancado a la fuerza de mi vida y me ha endosado este trabajo, y como parece querer darme mucha libertad personal de acción y de autoridad, espero que siga cumpliendo su palabra cuando quiera hacer las cosas a mi manera.
- ¿Y eso significa...?
- Eso significa que en este momento existe la forma de trabajar del Departamento de Policía, la de los federales, la de los militares... y la mía.

- Dígame.
- Bunny Rabbit, de las Fuerzas de Reconocimiento, señor.
Le lancé una mirada.
- ¿Te crees gracioso, cabrón?
- No, señor. Me apellido Rabbit. Todo el mundo me llama Bunny.
Hizo una pausa.
- Y esto es peor, señor. Mi nombre es Roger.

- Capitán -dijo Church-. Déjeme presentarle al doctor Hu.
Lo miré fijamente.
- ¿Doctor Who? ¿Me esté tomando el pelo? ¿Es algún nombre en clave absurdo o algo así?
- H-U -dijo Church deletreándolo.
- ¡Ah!.

- Llámeme Joe.
- ¿Joe? -dijo, y luego chasqueo los dedos-. Eh... su nombre es Joe Ledger.
- Sí, creo que ya habíamos quedado en eso.
- Sale en los cómics. Ya sabe... el doctor Spectrum -dijo con expectación-. El doctor Spectrum, el superhéroe de los cómics de Marvel. Su identidad secreta es Joe Ledger. Oye, eso mola bastante, ¿no crees?
- Pues la verdad es que no demasiado.

Uno podría pensar que, a estas alturas, en el momento en que estamos, con todos estos avances tecnológicos y ahora que la comunicación entre todas las razas no solo es posible, sino instantánea a nivel mundial, que habríamos aprendido algo, que nos habríamos beneficiado de los errores cometidos anteriormente. Uno podría pensar que nuestro criterio ha evolucionado y que somos más sagaces. Pero no es así. Con la simulación por ordenador prácticamente podemos ver el futuro y ver cómo será todo si seguimos estos caminos y, aun así, no hacemos nada para cambiar de dirección. Quizá el verdadero defecto humano sea nuestra incapacidad para actuar como si la próxima generación importase. Nunca lo hemos hecho. Quizá de manera individual sí, pero no como un nación, como una especie.

- Entonces es cierto eso de que el Gran Hermano siempre te esta mirando -dije meditabundo.
- Todo el tiempo.
- ¿Ese hombre duerme alguna vez?
- Jesús, ni siquiera lo he visto bostezar. Creo que es un ciborg.
- Llegados a este punto, no me sorprendería. Quizá esos barquillos de vainilla lleven algo dentro.

- Están marcados -dije-. Esto es de lo que tú hablabas. Sus rostros, sus miradas. Eso nunca va a desaparecer. La violencia siempre deja marca. Eso me lo enseñaste tú.
Rudy suspiró.
- Les pedimos mucho a las personas que nos protegen. Bomberos, polis, soldados... Ellos se alistan para hacer algo bueno, para cambiar las cosas, pero a veces pedimos demasiado.
- Somos guerreros -dije en tono suave-. Algunos serán más fuertes despues de lo de hoy. Para alguna gente la batalla es una experiencia clarificadora. Obliga a despertarse a todos los sentidos y te hace estar totalmente consciente, completamente vivo.

Miré a los agentes y todos me parecieron muy jóvenes y profundamente heridos. Solo uno de ellos me miró y me sostuvo la mirada. Tendría veintimuchos, no era mucho más joven que yo, pero sus ojos mostraban más edad que su cara. Su expresión reflejaba menos conmoción que la de los demás. Nos miramos e intercambiamos un leve gesto que nadie más vio, o si lo vieron no consiguieron comprenderlo. El agente joven se giró y escuchó a Rudy, pero estaba seguro de que ya estaba asimilando la experiencia en su cabeza. Como yo. Como hacen los guerreros. Él y yo no teníamos que estar marcados por nuestras experiencias. Ambos habíamos nacido con esa marca.


Paciente Cero
Jonathan Maberry
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