Fragmentos: La Voz de los Muertos

mayo 16, 2011 .

Tengo que encontrar un lugar donde no os matemos de nuevo en el momento que aparezcáis. Aun estáis en demasiadas pesadillas humanas. No hay tanta gente que crea en mi libro. Puede que condenen el Genocidio, pero lo harían de nuevo.

Ningún ser humano es indigno cuando se comprenden sus motivos. Ninguna vida deja de merecer la pena. Incluso el mas malvado de entre los hombres, si conoces su intimidad, tiene algún acto generoso que lo redime de sus pecados, aunque solo sea un poco.

Una cosa extraña paso entonces. El Portavoz coincidió con ella en que había cometido un error aquella noche, y ella supo que era verdad, que su juicio era correcto. Y sin embargo se sintió extrañamente aliviada, como si el simple hecho de citar el error fuera suficiente para purgar parte del dolor.

Entonces, por primera vez, ella capto una chispa del poder del Portavoz. No era asunto de confesión, penitencia y absolución como los curas ofrecían. Era algo completamente diferente. Había narrado la historia de quien era ella, y había advertido entonces que ya no era la misma persona. Había dicho que había cometido un error, y el error la había cambiado, y ahora no cometería el error de nuevo porque se había convertido en alguien distinto, alguien menos temeroso, alguien mas compasivo.

Es así como son los humanos cuestionamos todas nuestras creencias, excepto aquellas en las que realmente creemos, y aquellas otras en las que nunca pensamos.

La enfermedad y la cura están en cada corazón. La muerte y la entrega están en cada mano.


La Voz de los Muertos
Orson Scott Card.
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