Fragmentos: La Historia Interminable

mayo 13, 2011 .

Pero luego salto sencillamente al agua cristalina, se sumergió en ella, resoplo, salpico y dejo que una lluvia de gotas centelleantes le corriera por la boca. Bebió y bebió hasta calmar su sed. Y la alegría lo lleno de la cabeza a los pies, alegría de vivir y alegría de ser él mismo. Porque ahora sabia otra vez quien era y de donde era. Había nacido de nuevo. Y lo mejor era que quería ser precisamente quien era. Si hubiera tenido que elegir una posibilidad entre todas, no hubiera elegido ninguna otra. Porque ahora sabia: en el mundo hay miles y miles de formas de alegría, pero en el fondo todas son una sola La Alegría de Poder Amar.

La Historia Interminable
Michael Ende.
ir arriba